La Navidad es la época perfecta para un aprendizaje práctico… ¡y comestible! Olvídate de los deberes, las recetas son una clase magistral de química y matemáticas en acción. Vamos con un aprendizaje químico y otro matemático.
– El misterio de la levadura: Al hornear un bizcocho, aprende de la fermentación: la levadura es un hongo que «come» azúcar y libera gas. ¿Resultado? ¡La masa sube mágicamente!
– Las fracciones y las proporciones: Practica el cálculo real con las recetas. Pon en marcha la proporcionalidad que necesitas de cada ingrediente de la receta adaptando al tamaño de tu familia. Pondrás en práctica conceptos de división y multiplicación básicos llevados a la realidad.
Ponte el delantal, disfruta de un agradable rato de conocimiento y disfruta en familia de las creaciones. ¡Experimenta y convierte la ciencia en dulce!