La Navidad nos da una oportunidad de oro: transformar la tarea de envolver regalos en un taller de desarrollo y creatividad para los niños. Vamos a aprovecharlo para los Reyes Magos y es que el empaquetado no es solo estética, sino una actividad práctica que impulsa dos áreas vitales:
– Motricidad fina en acción: envolver un regalo es un gimnasio para los músculos pequeños de la mano, esenciales: precisión con las tijeras y coordinación visomotora al cortar el papel; destreza y control manual con los lazos y desarrollo de la paciencia con los dobleces para lograr esquinas limpias.
– Originalidad y creatividad: al alejarse del papel tradicional, fomentamos la creatividad y la solución de problemas: utilizar papel reciclado, adornos naturales y diseñar etiquetas personalizadas a mano llevarán su expresión, observación sensorial e identidad a un nuevo nivel.
No busques la perfección, busca el proceso y la diversión. Un regalo envuelto por ellos mismos tiene un valor emocional incalculable.